IT ALL START WITH LOVE

El Firme Fundamento de Este Mundo: Un Propósito que Abraza a Toda la Humanidad

El fundamento que permanece

Durante estas últimas semanas, el Padre Todopoderoso ha permitido que sucedan innumerables cosas. Han surgido testimonios hermosos y confirmaciones profundas de Su fidelidad a lo largo de este camino.

Muchas veces, aquello que a nuestros ojos parece una situación difícil, una pérdida o una etapa sin salida, termina revelando una verdad más grande: la belleza que nace de las cenizas.

Podemos ver cómo ciertas cosas son removidas, cómo estructuras que parecían firmes son derribadas, y cómo momentos de nuestra vida parecen no tener restauración posible. Sin embargo, es precisamente allí donde el Padre Todopoderoso nos sostiene con un fundamento firme y nos recuerda de dónde provienen nuestras raíces.

Hay temporadas en las que podemos sentirnos presionados, comprimidos por las circunstancias, cargados por el peso de las pruebas, como si todo dentro de nosotros se volviera rígido e incapaz de avanzar.

Pero esas no son más que las cenizas del proceso.

Nuestra verdadera fuente no está en lo que perdemos, sino en Aquel que permanece.

El Padre Todopoderoso es nuestra roca sólida, inconmovible y eterna. Él consolida nuestro carácter, fortalece nuestra identidad y establece en nosotros una estructura espiritual capaz de resistir todo aquello que encontremos en nuestro caminar.

Porque cuando caemos, Él nos levanta.

Cuando nos debilitamos, Él nos sostiene.

Cuando no vemos el camino, Él nos guía.

Y aun en medio de los momentos más oscuros, Su luz continúa brillando para recordarnos:

“Eres Mi pequeña luz que resplandece.”

Edificados sobre la Roca

Mateo 7:24-25 (NVI)

“Por tanto, todo el que oye estas palabras mías y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca.”

Estas palabras nos llevan a reflexionar sobre varios principios esenciales:

Privilegio

Es el favor inmerecido; la gracia de Dios manifestada en nuestra vida.

Digno

Aquello que tiene valor y merece reconocimiento.

Propósito

La determinación profunda de cumplir aquello para lo cual hemos sido llamados.

Firme

Lo que permanece estable, seguro y bien establecido.

Humanidad

La familia humana; todos los pueblos y naciones que habitan la Tierra.

Fundamento

La base sólida sobre la cual se construye una vida. Es la verdad de la fe que sostiene nuestro espíritu.

Traer

No es solamente llevar algo de un lugar a otro; es una acción con intención. Es presentar, acercar y conducir aquello que puede transformar una vida.

Como anunciaron los ángeles:

Lucas 2:10

“No tengan miedo. Les traigo buenas noticias que serán motivo de gran alegría para todo el pueblo.”

Amor verdadero

El amor verdadero no busca recibir, sino entregarse.

Es sacrificial.

Es misericordioso.

Es compasivo.

Es paciente, generoso y bondadoso.

Es el amor divino.

Un propósito que abraza a toda la humanidad

Cuando unimos estos conceptos comprendemos que existe un llamado mayor:

La gracia de Dios nos concede el privilegio de vivir con propósito. Nos establece sobre un fundamento firme para caminar en fe y nos invita a llevar esperanza a toda la humanidad.

Es un llamado a actuar.

Es un llamado a servir.

Es un llamado a compartir el amor divino que transforma corazones.

Porque el amor de Dios no permanece encerrado dentro de nosotros; está destinado a ser entregado, reflejado y multiplicado.

Esa fortaleza espiritual no es simplemente un deseo.

Es una voluntad profunda.

Es un anhelo del alma por experimentar una libertad espiritual que supera cualquier circunstancia humana.

Y entonces surge una pregunta:

¿Podremos alguna vez explicar completamente esa dimensión extraordinaria del amor divino que arde profundamente dentro del corazón?

Quizás las palabras humanas nunca sean suficientes.

Pero una vida transformada puede convertirse en el testimonio más grande de ese amor.

Continuamos con la edición literaria en español – Parte 2, manteniendo el estilo de devocional, reflexión espiritual y testimonio, con una narrativa más fluida y preparada para una obra escrita.

El Firme Fundamento de Este Mundo: Un Propósito que Abraza a Toda la Humanidad

El camino donde el Padre nos conduce

Ha sido hermoso contemplar la manera en que el Padre Todopoderoso nos lleva por caminos inesperados: senderos profundos, recorridos junto a la naturaleza, momentos cerca del agua y experiencias donde Su creación nos recuerda Su presencia.

Mientras caminamos por estos lugares, nuestros ojos comienzan a percibir algo que muchas veces olvidamos: la belleza que nos rodea.

Incluso en aquellos lugares donde menos imaginamos encontrar una respuesta, Él encuentra la manera de mostrarnos Su dirección.

Él nos guía hacia el lugar donde debemos estar.

Su tiempo es siempre justo.

Su tiempo es siempre perfecto.

No siempre escuchamos aquello que deseamos escuchar.

No siempre recibimos las respuestas en la forma o en el momento que esperamos.

Pero el Padre Todopoderoso trabaja aun en el silencio.

Durante estas últimas semanas, Él nos ha permitido permanecer en asombro y admiración, inspirando nuestro corazón de una manera tan profunda que, aunque quisiéramos detenernos, algo dentro de nosotros nos impulsa a continuar.

Es esa fuerza interior la que responde una pregunta que muchas veces nos hacemos:

¿Podría hacerlo?
¿Tendría la voluntad de continuar?

Y la respuesta es:

Con Dios, todo es posible.

Cuando Dios obra dentro de nosotros

Mateo 19:26 (NVI)

“Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible.”

Existe una relación divina entre causa y efecto.

La causa es la presencia del Espíritu de Dios habitando en nosotros.

El efecto es una vida transformada que comienza a caminar conforme a Su voluntad.

Como dice la Escritura:

“Pondré dentro de ustedes mi Espíritu y haré que sigan mis decretos y obedezcan cuidadosamente mis leyes.”

Cuando Dios habita en el corazón humano, Él produce una transformación que no nace únicamente del esfuerzo personal, sino de Su gracia obrando desde nuestro interior.

La belleza de una vida transformada

La belleza de la vida es única y poderosa.

Es maravilloso comprender cómo Dios puede llenar nuestro corazón, nuestra alma y nuestra mente con una plenitud que ninguna cosa material puede ofrecer.

Como seres humanos, muchas veces vivimos dentro de límites que nosotros mismos construimos.

Creamos paredes.

Definimos fronteras.

Nos acostumbramos a permanecer dentro de espacios conocidos porque lo desconocido puede parecer incierto.

Pero Dios nos llama a avanzar.

Nos invita a salir de aquello que nos limita.

Nos llama a entregar en Sus manos todo aquello que hemos recibido y a compartir con otros las bendiciones que diariamente coloca en nuestro camino.

Porque los dones que recibimos no fueron dados solamente para nuestro beneficio.

Fueron dados para convertirse en una fuente de bendición para otros.

Un llamado a la humanidad

Gloria sea al Padre.

Gloria sea a Su Hijo Jesucristo.

Gloria sea al Espíritu Santo.

En este día de abundante gracia, dice el Señor de las Alturas:

Hay un tiempo en el que muchas cosas parecen detenerse.

Un tiempo en el que parece que los procesos se han detenido, pero en realidad continúan desarrollándose bajo Mi dirección.

En este tiempo vengo a hablar a diferentes corazones.

No importa quién seas.

Recibe aquello que corresponde a tu vida y permite que aquello que pertenece a otros llegue a quienes les corresponde.

Esta es una carta de amor.

No se trata únicamente de lo que haces por tu nación.

No se trata solamente de tus logros, posiciones o responsabilidades.

Se trata de aquello que vive dentro de tu corazón.

Se trata de hacer lo correcto.

De actuar con justicia.

De caminar con integridad.

Porque el verdadero cambio comienza en el interior.

La administración de los dones recibidos

Dice el Señor de las Alturas:

La vida también trata sobre la manera en que administramos aquello que se nos ha confiado.

Los recursos.

Los talentos.

Las oportunidades.

El tiempo.

Cada cosa que llega a nuestras manos tiene un propósito.

Así como una organización mide la manera en que utiliza sus recursos para producir fruto, también cada persona debe examinar cómo está utilizando los dones que Dios le ha entregado.

Porque aquello que no se administra correctamente pierde la oportunidad de cumplir su propósito.

Pero aquello que se entrega con sabiduría, amor y servicio puede multiplicar bendición para muchos.

La distribución no consiste únicamente en repartir algo material.

Es compartir esperanza.

Compartir conocimiento.

Compartir amor.

Compartir aquello que puede levantar a otro ser humano.

Una persona puede iniciar un cambio

Pero ¿qué deseo que cada persona comprenda?

No importa cuál sea tu posición.

No importa si tienes mucho o poco.

Todos estamos llamados a estar presentes los unos para los otros.

Sin embargo, dice el Señor de las Alturas:

Una sola persona no puede hacerlo todo.

Pero una sola persona puede tocar un corazón.

Una sola persona puede inspirar esperanza.

Una sola persona puede iniciar un cambio.

Y aun así, necesitará caminar junto a otros.

Porque los grandes propósitos requieren corazones unidos.

Personas dispuestas a comprender que cada pequeño acto de amor puede convertirse en una gran transformación.

Continuaré con Parte 3: “El llamado a las naciones, la unidad, la oración y la responsabilidad de la humanidad”, manteniendo esta misma edición literaria.

Continuamos con la edición literaria en español – Parte 3, manteniendo el tono de devocional, exhortación espiritual y llamado a la humanidad, con una redacción más armoniosa y profunda.

El Firme Fundamento de Este Mundo: Un Propósito que Abraza a Toda la Humanidad

Un llamado a la unidad y al despertar de los corazones

Un gran movimiento está por comenzar.

Un tiempo de transformación.

Un tiempo en el que muchos deberán mirar nuevamente hacia el cielo y hacia el corazón humano para recordar aquello que verdaderamente importa.

Será un tiempo de cambios en la tierra y en las aguas.

Un tiempo en el que la humanidad será llamada nuevamente a salir, a compartir, a cuidar y a extender sus manos hacia quienes necesitan ayuda.

Será un tiempo en el que las naciones enfrentarán desafíos relacionados con la escasez, el hambre y la falta de recursos.

Pero no tiene que ser así.

La destrucción no debe ser el destino.

El sufrimiento no debe convertirse en la respuesta.

La humanidad no fue creada para levantarse unos contra otros, sino para construir, sanar y restaurar.

No debe correr sangre como ríos.

No debe existir un mundo donde la violencia domine los corazones.

No debe haber personas indefensas abandonadas en medio del dolor.

Hoy el llamado es para cada uno:

Sí, para ti.

Tú eres parte de la obra.

Tú eres parte de la respuesta.

¿Qué harás con aquello que has recibido?

Dice el Señor de las Alturas:

¿No reconocen cuánto les he entregado?

Han pedido libertad.

Han pedido oportunidades.

Han pedido dirección.

Y muchas puertas han sido abiertas.

Pero la pregunta permanece:

¿Qué harán ahora con aquello que recibieron?

Esto no se trata solamente de política.

No se trata únicamente de ciencia.

No se trata de observar lo que otros hacen.

Se trata de Mi pueblo.

Se trata del corazón humano.

Se trata de recordar que cada generación tiene una responsabilidad delante de Dios.

Como ocurrió en los días de Moisés, cuando él subió al monte para recibir los mandamientos, el pueblo tuvo que decidir entre permanecer fiel o crear sus propios ídolos.

Mientras Moisés recibía la dirección de Dios, el pueblo levantó un becerro de oro y puso su confianza en algo creado por sus propias manos.

La pregunta para nuestra generación sigue siendo:

¿En quién colocaremos nuestra confianza?

¿En aquello que construimos nosotros mismos?

¿O en Aquel que nos creó?

Durante mucho tiempo han tenido libertad para elegir, para actuar y para traer cambios.

Han orado.

Han pedido.

Han esperado.

Entonces hoy surge una pregunta:

¿Qué más están esperando?

Salir de la caja para construir juntos

¿Seguirán permaneciendo dentro de los límites que ustedes mismos han creado?

¿O tendrán el valor de cruzar esa línea y trabajar unidos para producir un cambio verdadero?

No un cambio basado en la persecución.

No un cambio basado en el odio.

No un cambio basado en destruir.

Sino un cambio que edifique.

Un cambio que restaure ciudades.

Un cambio que fortalezca naciones.

Un cambio que deje un legado digno para las futuras generaciones.

Porque el verdadero cambio no comienza en los gobiernos.

Comienza en el corazón.

Nace cuando una persona decide hacer lo correcto aun cuando nadie la observa.

Nace cuando una generación comprende que sus decisiones afectan a quienes vienen detrás.

Son esos ojos pequeños llenos de esperanza los que observan.

Son esas nuevas generaciones que esperan poder decir:

“Lo logramos.”

“Finalmente encontramos libertad.”

“Finalmente comprendimos la diferencia que podemos hacer cuando caminamos unidos.”

El llamado a la oración

Sí, dice el Señor:

He derramado gracia sobre muchas naciones.

Y hoy les digo:

Si pueden, arrodíllense.

Si pueden, oren.

Si pueden, búsquenme dentro de su corazón.

Muchos esperan encontrarme únicamente en las alturas, esperando una señal visible.

Pero olvidan una verdad:

Yo habito dentro de ustedes.

Mi Espíritu vive en sus corazones.

La fuerza que reciben cada día proviene de Mí.

Una batalla que comienza en lo espiritual

Muchas cosas están ocurriendo en diferentes lugares del mundo.

Algunas personas sentirán temor.

Algunas buscarán esconderse.

Algunas buscarán refugio en lugares profundos.

Pero Yo llamo a Mis trabajadores.

A aquellos que oran.

A aquellos que interceden.

A aquellos que levantan su voz con amor.

La oración es una batalla espiritual.

Es un llamado para que la humanidad vuelva sus ojos hacia Dios.

No busquen únicamente respuestas en otros lugares.

Busquen primero al Creador.

Oren por su hogar.

Oren por sus vecinos.

Oren por otras naciones.

Oren por aquellos que atraviesan dificultades.

Oren por la protección de la creación.

Por los fenómenos naturales:

Los tornados.

Los huracanes.

Los incendios.

Los movimientos de la tierra.

Los terremotos.

Los cambios que afectan a muchas regiones.

No es un tiempo para vivir en temor.

Es un tiempo para despertar.

El cuidado de las generaciones futuras

Una vez más les digo:

Cuiden de sus hijos.

Dedíquenles tiempo.

Enséñenles amor.

Enséñenles compasión.

Porque muchas voces intentarán distraerlos y muchas situaciones intentarán levantarse.

Pero ustedes tienen una responsabilidad con quienes vienen después.

Sin embargo, nadie puede hacerlo solo.

Una persona puede iniciar una obra.

Pero una humanidad unida puede transformar una generación.

Y Yo, su Padre Todopoderoso, caminaré con ustedes en ese propósito.

Continuaré con Parte 4: “El llamado a las naciones, el crecimiento espiritual, el ayuno, la humanidad y la protección de la creación”.

Continuamos con la edición literaria en español – Parte 4, manteniendo la esencia espiritual, el llamado a la humanidad y la profundidad devocional del manuscrito.

El Firme Fundamento de Este Mundo: Un Propósito que Abraza a Toda la Humanidad

Un tiempo para las naciones, un tiempo para crecer

Este es un tiempo para las naciones.

Un tiempo para levantarse.

Un tiempo para trabajar unidos.

Un tiempo para detener aquello que causa división y comenzar aquello que trae restauración.

Un tiempo para buscar el bien común y extender la dignidad, la justicia y el respeto hacia toda la humanidad.

Hay naciones que atraviesan momentos de transformación.

Colombia, España, Venezuela, Surinam, África y Mongolia:

Un tiempo de colaboración está delante de ustedes.

Un tiempo para unir esfuerzos.

Un tiempo para trabajar por el bienestar de sus pueblos.

Brasil:

Un tiempo especial para enfocarse en la salud, el cuidado y el saneamiento.

Muchas transformaciones vendrán.

Muchas diferencias serán superadas.

Nuevas alianzas surgirán.

Será necesario un compromiso genuino para servir a otros.

Inglaterra, Francia, Italia y Holanda:

Es tiempo de levantarse y resplandecer.

Es tiempo de participar en aquello que puede traer una diferencia positiva al mundo.

Argentina, Chile, Brasil, Italia y España:

Un tiempo de crecimiento en comercio, intercambio y desarrollo.

Un tiempo que requiere preparación, disciplina y búsqueda espiritual.

Estados Unidos, China, Rusia y Alemania:

Un tiempo para buscar reconciliación.

Un tiempo para superar diferencias.

Un tiempo para aprender unos de otros y trabajar hacia acuerdos que promuevan la paz, el cuidado del medio ambiente y el fortalecimiento de las comunidades.

El refugio en medio de los tiempos difíciles

Pero en medio de todo esto, dice el Señor de las Alturas:

Aunque existan momentos que sorprendan al mundo, aunque haya situaciones que generen temor e incertidumbre, habrá quienes encontrarán refugio.

Aquellos que buscan a Dios.

Aquellos que elevan su oración.

Aquellos que permanecen firmes en la fe.

Yo seré su protección.

Seré su refugio constante.

Les daré sabiduría para tomar decisiones.

Les concederé entendimiento para caminar cada etapa.

Porque cuando buscan Mi presencia, descubren que nunca han caminado solos.

El llamado a una nueva profundidad espiritual

Para ustedes, Mi Iglesia.

Para aquellos que buscan conocer Mis caminos.

Para quienes han crecido espiritualmente:

Ha llegado un tiempo de avanzar.

El tiempo de la enseñanza inicial ha terminado.

Ahora comienza un tiempo de mayor profundidad.

Un tiempo de madurez.

Un tiempo de crecimiento espiritual.

Como cuando un estudiante pasa de la escuela al nivel universitario, también el alma está llamada a crecer, comprender y desarrollar aquello que Dios ha depositado dentro de ella.

Por eso digo:

Ayunen, hijos Míos.

Aparten un tiempo de búsqueda.

Un tiempo de oración.

Un tiempo para acercarse más a Mi presencia.

Durante este período, den gracias por los talentos que les he entregado.

Reconozcan los dones que viven dentro de ustedes.

Y si desean crecer, pidan crecimiento.

Yo responderé conforme a Mi voluntad y al tiempo perfecto.

Una limpieza del corazón

Durante este tiempo establezcan un propósito:

Permitir que todo aquello que no pertenece a Dios sea removido del corazón.

Que toda raíz de egoísmo, orgullo, temor o maldad sea entregada a Él.

Porque como dice la Escritura:

Salmo 5:4

“Porque Tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el mal no puede habitar contigo.”

El valor de ser humano

¡Humanidad!

Qué palabra tan profunda.

Ser humano no es solamente existir.

Es poseer un corazón capaz de sentir.

Es tener la capacidad de amar.

De comprender.

De ayudar.

De crear.

De construir.

Lo que distingue al ser humano no es solamente su inteligencia, sino la capacidad de mostrar compasión y actuar con propósito.

Un corazón sensible puede cambiar una vida.

Una decisión correcta puede transformar una generación.

Una persona dispuesta puede convertirse en instrumento de esperanza.

El fundamento permanece

El lugar que llamamos hogar se encuentra en medio de una gran prueba.

Es un tiempo de desafíos.

Un tiempo donde la obra de Dios continúa manifestándose.

Por eso la invitación permanece:

Oren, pueblo Mío.

Permanezcan atentos.

Permanezcan firmes.

Éxodo 32:33-35

“El Señor respondió a Moisés: ‘Al que haya pecado contra Mí, lo borraré de Mi libro. Ahora ve y guía al pueblo al lugar del que te hablé. Mi ángel irá delante de ti. Pero cuando llegue el tiempo de castigar, los castigaré por su pecado.’ Entonces el Señor envió una plaga sobre el pueblo por haber hecho el becerro que Aarón había fabricado.”

La belleza que Dios encuentra en las cenizas

Todo esto nace de una petición.

Ustedes han buscado respuestas.

Se han humillado.

Han preguntado.

Y esta es una respuesta:

He visto lo bueno.

He visto lo difícil.

He visto los caminos visibles y los caminos ocultos.

He visto la lucha y también el propósito.

Lo que busco es un corazón dispuesto a ser instrumento de Mi gloria.

Muchas personas han pedido oportunidades, pero han olvidado la alegría.

Han permitido que la crítica, la envidia o el sarcasmo ocupen espacios donde antes habitaba la gratitud.

Pero aún existe belleza en las cenizas.

Porque aquello que fue entregado a Dios puede ser transformado.

La bondad permanece.

El amor permanece.

Existe un llamado que debe cumplirse.

Y para responder a ese llamado se requiere humildad, respeto y un corazón preparado para servir.

Ha terminado el tiempo de permanecer inmóviles.

Es tiempo de crecer.

Es tiempo de avanzar.

Es tiempo de vivir conforme al propósito de Dios.

Continuaré con Parte 5: “La protección de la creación, la abeja como símbolo espiritual, el Espíritu Santo y las palabras personales de consuelo y propósito”.

Continuamos con la edición literaria en español – Parte 5, manteniendo el estilo de devocional, contemplativo y espiritual, con una redacción más fluida para una posible publicación.

El Firme Fundamento de Este Mundo: Un Propósito que Abraza a Toda la Humanidad

Un llamado a cuidar la creación y preservar la vida

Es tiempo de levantar la oración por la humanidad.

Oren por los lugares donde la tierra produce alimento.

Oren por los campos.

Por los cultivos.

Por los granos.

Por todos los productos agrícolas.

Por la horticultura.

Por aquellos que trabajan la tierra con esfuerzo y dedicación.

Oren para que la sequía no destruya las cosechas.

Oren por la ganadería.

Por los animales que forman parte del sustento de muchas familias.

Oren por los vientos fuertes.

Por los cambios climáticos.

Por las temporadas de frío intenso.

Oren por la creación que ha sido afectada por las acciones humanas.

Por la contaminación que ya existe y por aquella que aún amenaza con surgir.

Pero, sobre todo, oren por la protección de aquello que sostiene la vida:

El alimento.

El trabajo.

Los recursos.

Los medios que permiten sostener cada hogar.

Porque recuerden:

Todo lo que poseen ha sido recibido como una administración, no como una posesión absoluta.

Somos colaboradores de Dios

1 Corintios 3:7-15 (MSG) nos recuerda:

“Ni el que planta ni el que riega son lo importante, sino Dios, quien hace crecer todas las cosas.”

Cada persona cumple una función.

Algunos siembran.

Otros riegan.

Otros construyen.

Pero es Dios quien produce el crecimiento.

Somos Su campo.

Somos Su obra.

Somos una construcción espiritual donde cada persona tiene una responsabilidad.

Existe un único fundamento:

Jesucristo.

Por eso debemos tener cuidado con los materiales que utilizamos para edificar nuestra vida.

Porque llegará el momento de la prueba.

Aquello construido con fundamentos débiles no permanecerá.

Pero aquello edificado sobre Cristo resistirá.

Un llamado a la compasión

Oren por los lugares donde existe muerte en las calles.

Donde hay hambre.

Donde existe abandono.

Donde las personas sufren injusticia.

La humanidad debe responder.

Debe convertirse en refugio.

Debe convertirse en alimento para quienes tienen necesidad.

Debe convertirse en un lugar seguro para los corazones heridos.

Y sobre todo, debe recordar el valor de la gratitud.

1 Tesalonicenses 5:18 (RVR1960)

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”

Lamentaciones 3:22-23

“El gran amor del Señor nunca se acaba, y sus misericordias jamás llegan a su fin. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana.”

Mateo 14:14

“Cuando Jesús desembarcó y vio a tanta gente, tuvo compasión de ellos y sanó a los enfermos.”

Efesios 3:17-19

“Que Cristo habite por la fe en sus corazones, y que arraigados y cimentados en amor puedan comprender la grandeza del amor de Cristo: su anchura, su longitud, su altura y su profundidad, hasta ser llenos de toda la plenitud de Dios.”

Los símbolos de este día

La abeja

La abeja representa el trabajo, la unidad y la dirección espiritual.

Su vida nos enseña que ningún propósito grande se cumple en aislamiento.

Cada abeja cumple una función.

Cada una aporta al bienestar de toda la colmena.

Representa perseverancia, transformación y sabiduría divina.

Su labor en la polinización nos recuerda algo profundo:

La vida se transmite cuando existe conexión.

El fruto aparece cuando hay una transferencia de vida.

De la misma manera, el Espíritu Santo nos guía hacia toda verdad.

Así como el polen cubre la flor para permitir que nazca fruto, el Espíritu Santo cubre nuestra vida y produce crecimiento espiritual.

Sin polinización no existe fruto.

Sin la obra del Espíritu Santo no existe una transformación verdadera.

En las Escrituras, la miel y las abejas representan bendición, abundancia, fortaleza, sabiduría y aquello que posee gran valor.

Incluso el nombre Débora, una mujer reconocida en la historia bíblica de Israel, significa “abeja” en hebreo.

El cuerpo como símbolo espiritual

El sacro

El sacro ha sido considerado un símbolo de estabilidad, continuidad y renovación.

Representa una base firme.

Un punto de conexión.

Una imagen de aquello que permanece incluso después de atravesar procesos difíciles.

Espiritualmente nos recuerda que Dios puede traer vida nueva después de la muerte de una etapa.

Puede traer restauración después de la pérdida.

Puede traer renacimiento después del quebrantamiento.

Palabras para ti, hijo Mío

Sí, para ti.

Tienes un propósito.

Un propósito para vivir.

Has atravesado momentos que parecían imposibles.

Has llevado cargas que muchos nunca vieron.

Pero Mi mano estuvo contigo desde el principio.

Estuvo contigo desde el día del nacimiento de tu hijo.

Para aquellos que viven en diferentes lugares y naciones, estas palabras son para uno y para todos.

Quiero que recuerdes:

No existe una sola persona sin propósito.

No existe una vida olvidada.

No existe una lágrima que pase desapercibida.

Cada día que caminaste por tu lugar de trabajo.

Cada palabra que dijiste con amor.

Cada acto de bondad que ofreciste.

Todo fue visto.

Todo fue conocido.

Eres amado al entrar.

Eres amado al salir.

Yo soy tu Padre Todopoderoso.

Camino contigo dondequiera que vayas.

Mis ángeles te rodean.

Van delante de ti.

Van detrás de ti.

Permanecen a tus lados.

Yo recojo cada lágrima.

Ninguna se pierde.

Cada una permanece guardada y será transformada en una bendición.

¿Confías?

¿Crees que puedo hacerlo nuevamente?

Porque aquello que hice antes, también puedo hacerlo otra vez.

Bendición tras bendición, hijo Mío.

Continuaré con Parte 6 (final), donde se desarrollan las palabras personales para los hijos, la música, el cielo, el águila, los talentos, la fe que mueve montañas y la conclusión final.

Continuamos con la edición literaria en español – Parte 6 (Conclusión), preservando el tono de oración, consuelo, llamado espiritual y esperanza que caracteriza tu manuscrito.

El Firme Fundamento de Este Mundo: Un Propósito que Abraza a Toda la Humanidad

El Padre que conoce cada corazón

Y para ti, hijo Mío…

Sí, para ti.

Esa carga que has llevado durante tantos años, ese peso que parecía estar dentro de una mochila imposible de soltar, no te pertenece.

Nunca fuiste creado para caminar permanentemente bajo ese peso.

Hubo circunstancias que no elegiste.

Hubo caminos que tuviste que recorrer porque no encontraste otra opción.

Pero aun en medio de todo aquello, hubo un propósito.

Tu deseo más profundo fue mantener unida a tu generación.

Proteger los vínculos.

Evitar la separación.

Y Yo, tu Padre Todopoderoso, he visto cada sacrificio.

He visto cada lágrima.

He visto cada batalla silenciosa.

Y hoy puedo decirte:

Mira cuánto has crecido.

Mira cómo has vencido.

Mira cómo aquello que intentó destruirte se convirtió en una fuente de compasión para ayudar a otros.

Has encontrado fortaleza espiritual.

Has encontrado confianza.

Has encontrado una manera de extender tu mano hacia quienes más lo necesitan.

Aquello que entregaste hace unos días ya comenzó a acomodarse.

No todo ocurre de inmediato, pero todo ocurre bajo un tiempo perfecto.

Muchas puertas comenzarán a abrirse.

Puertas que nunca imaginaste.

Porque Yo soy un Padre de amor.

Conozco tus obras.

Conozco tus esfuerzos.

Conozco todo lo que has vivido desde tus primeros años.

Y aquello que parecía dolor será transformado en bendición.

Para Mis hijos e hijas

Sí, para todos ustedes.

Ninguna oración ha sido ignorada.

Los escuché en los pasillos.

Los escuché en las escaleras.

Los vi en momentos que nadie más vio.

Vi al que se sentaba frente al piano creando una nueva melodía.

Vi a quien se preparaba frente al espejo con una sonrisa sencilla.

Vi a quien ataba sus zapatos y continuaba caminando aun cuando el día parecía difícil.

Vi a quien se miraba en el espejo buscando una nueva identidad.

Vi a quien permanecía junto a la ventana mientras la lluvia caía, elevando una oración silenciosa.

Hijos Míos:

No importa la edad.

No importa la etapa de la vida.

Veo su perseverancia.

Veo su dedicación.

Veo el amor que entregan.

Todo permanece en Mi corazón.

Y los ángeles se alegran cuando comparten esperanza con otros.

Muchos preguntan:

“¿De dónde viene esa inspiración?”

Y la respuesta es:

De un corazón dispuesto a amar.

La música que eleva el alma

Te veo a ti, quien practica el violín.

A ti que amas la música.

A ti que buscas elevar cada nota hasta convertirla en una expresión de belleza.

Estoy orgulloso de ti.

Y a ti que vives en una tierra donde la música ha florecido, donde hasta las montañas parecen cantar:

Continúa.

No abandones ese regalo.

Deja que tu instrumento hable.

Permite que tu música sea una oración.

Susurra al viento aquello que llevas dentro.

No detengas el momento de amor que Dios ha puesto en tus manos.

La alegría del cielo

Y para ti que piensas que has sido olvidado:

¿Crees que olvido aquellos momentos alrededor de una mesa?

¿Aquellas reuniones sencillas?

¿Aquellos lugares donde la familia se une?

¿Aquellos espacios donde cantan, celebran y comparten?

El cielo se regocija cuando los corazones se unen en amor.

Mi alegría está en esos momentos donde ustedes cantan.

Donde danzan.

Donde celebran la vida.

Cierra tus ojos.

Mira las estrellas.

Y recuerda que el cielo también puede hablar a través de la creación.

El águila: visión y propósito

Para ti, hijo Mío:

Es tiempo de recordar.

¿Qué es aquello que te distingue?

¿Qué ocupa el centro de tu vida?

¿Qué permanece en el lugar más importante de tu corazón?

Te muestro una imagen:

El águila.

El águila representa fuerza.

Representa visión.

Representa la capacidad de elevarse sobre las dificultades y observar desde una perspectiva más amplia.

Así también una nación puede representar la búsqueda de justicia, libertad y transformación.

Pero la verdadera libertad nace cuando existe una conexión profunda con Dios.

Por eso te digo:

Levanta tus ojos.

Observa.

Porque aún hay propósito por descubrir.

Los dones que serán desarrollados

Un regalo será manifestado.

Una luz será mostrada.

Muchos talentos serán despertados:

En el arte.

En la ciencia.

En la tecnología.

En la ingeniería.

En la economía.

En la exploración.

En la medicina.

En el conocimiento de la creación.

Porque Dios continúa entregando sabiduría para que la humanidad avance y sirva con amor.

Pero recuerden:

Todo descubrimiento debe tener un propósito mayor.

Debe beneficiar.

Debe compartir.

Debe cuidar al prójimo.

Porque los talentos no fueron entregados para orgullo personal, sino para bendición colectiva.

Recordar la sencillez del corazón

Recuerden la niñez.

Recuerden la capacidad de maravillarse.

Recuerden la alegría de correr, jugar, reír y contemplar la creación.

Dios llama nuevamente a abrir los sentidos.

A participar.

A enseñar.

A compartir.

A cuidar.

Porque muchas veces, en la sencillez de un niño, encontramos aquello que el corazón adulto ha olvidado:

La capacidad de amar sin condiciones.

Dios viene para levantar tristezas.

Para traer consuelo.

Para enviar ayuda.

Para sanar corazones.

Pero también recuerda:

El cambio comienza dentro de cada persona.

Depende de la disposición del corazón.

La fe que mueve montañas

Yo soy el Alfa y la Omega.

El principio y el fin.

Vengo a hablar a quienes todavía tienen esperanza.

A quienes elevan una oración buscando respuesta.

¿No comprenden que estoy fortaleciendo su fe?

Hoy pregunto:

¿Creen que su fe puede mover montañas?

Les digo:

Aquello que pidan con fe, aunque todavía no lo vean, será recibido conforme al propósito de Dios.

Busquen.

Llamen.

Abran la puerta.

Yo estoy aquí.

Conclusión

La humanidad está llamada a permanecer firme sobre el fundamento eterno.

Ese fundamento es Jesucristo.

Somos llamados a vivir con propósito.

A servir con amor.

A cuidar la creación.

A compartir nuestros dones.

A construir en unidad.

Como la abeja que trabaja silenciosamente para traer vida mediante la polinización, también nosotros estamos llamados a llevar esperanza, renovación y amor al mundo.

Que nuestra vida sea una luz.

Que nuestro corazón permanezca humilde.

Que nuestras acciones reflejen la gracia recibida.

Y que todo lo que hagamos esté construido sobre la Roca que permanece para siempre.

Gloria al Padre.
Gloria al Hijo Jesucristo.
Gloria al Espíritu Santo.

Amén.

Nota editorial

Se utilizó inteligencia artificial como herramienta de apoyo editorial para la traducción y refinamiento del lenguaje. La autoría, el mensaje y la inspiración de esta obra pertenecen al autor.


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